Me preguntaron: ¿cómo el AUTISMO transformo tu vida?
Y respondi.. así

Absolutamente todas las transformaciones imaginables. Como  mamá significó y significa uno de los desafíos más importantes de mi vida. El autismo transforma el mundo, la mirada hacia al mundo, lo que el mundo significa. La relación con las demás personas, la relación con el resto de la familia y amigos, con tu pareja, con tus otros hijos, con vos misma. Siempre digo que el autismo ha sacado lo mejor de mí pero en muchas ocasiones, también lo peor.

El autismo te interpela, te enfrenta a tus propios miedos y prejuicios, te hace reordenar tu lista de prioridades, reafirmar tu escala de valores, tus juicios de valor y también –por qué no- los propios prejuicios personales y sociales. El autismo te da miedo al principio, pero una vez que podes comenzar a aceptarlo y comprenderlo, te pide animarte a vivir con él, entender que la felicidad es posible con y a través suyo.

Te pide acción, movimiento, proactividad, positivismo, fortaleza, alegría, valor, nunca bajar los brazos, nunca poner un techo, como así también moderar las expectativas y calibrar las varas con las que nos medimos y medimos todo.

El autismo te enseña a vivir de otro modo, “te obliga a disfrutar cada instante cuando el mar está en calma y mantener la calma cuando el mar se agita”. Te invita a construir la felicidad día a día pero también a planificar y poder mirar el bosque… 

Brincar es el gran trampolín que me ha permitido, como persona y como familia, saltar el autismo y amar a Rami por la persona que es, más allá de su condición. Poner acción para poder ayudar a otras familias es el gran canal de alimentación y oxígeno. El autismo nos obligó a ordenar nuestra vida, los horarios, la casa, las actividades, a planificar más y mejor para ayudar a Rami. Es, en definitiva, un gran trabajo en equipo de todos los miembros de la familia.

Muchas veces como una carrera de postas en la cual, cuando uno corre, el otro está atento para salir hacia la meta; remamos juntos pero cuando alguno se cansa….otro trae aire.

Soledad Zangroniz, mamá de Ramiro de 14 años con autismo
Soledad es co-fundadora y vicepresidente de la Fundación Brincar x un autismo feliz