[fusion_text]

Los proveedores de atención primaria deben estar familiarizados con los criterios de diagnóstico para TEA, una evaluación etiológica apropiada, y comorbilidades médicas y conductuales (como trastornos del sueño y la alimentación, síntomas gastrointestinales, obesidad, convulsiones, trastorno por déficit de atención / hiperactividad, ansiedad y deambular) que afectan la función y la calidad de vida del niño. Existe una base de evidencia cada vez mayor para apoyar intervenciones conductuales y de otro tipo para abordar habilidades y síntomas específicos. Las familias deben participar en la selección de los enfoques de intervención y seguir participando en las decisiones educativas y terapéuticas posteriores. En esta sección se describen las intervenciones terapeuticas, educativas, alternativas y farmacológicas.

[/fusion_text][separator style_type=”none” top_margin=”30″ bottom_margin=”30″ sep_color=”” icon=”” width=”” class=”” id=””][fullwidth backgroundcolor=”” backgroundimage=”” backgroundrepeat=”no-repeat” backgroundposition=”left top” backgroundattachment=”scroll” video_webm=”” video_mp4=”” video_ogv=”” video_preview_image=”” overlay_color=”” overlay_opacity=”0.5″ video_mute=”yes” video_loop=”yes” fade=”no” bordersize=”0px” bordercolor=”” borderstyle=”solid” paddingtop=”20px” paddingbottom=”20px” paddingleft=”60px” paddingright=”30px” menu_anchor=”” equal_height_columns=”no” hundred_percent=”no” class=”” id=””][imageframe lightbox=”no” style_type=”none” bordercolor=”” bordersize=”0px” borderradius=”0″ stylecolor=”” align=”center” link=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″ class=”” id=””] [/imageframe][separator style_type=”none” top_margin=”30″ bottom_margin=”30″ sep_color=”” icon=”” width=”” class=”” id=””][fusion_text]

Los objetivos del tratamiento de los niños con TEA son:

  1. minimizar los déficit básicos (comunicación e interacción social y comportamientos e intereses restringidos o repetitivos) y las deficiencias asociadas;
  2. maximizar la independencia funcional facilitando el aprendizaje y la adquisición de habilidades adaptativas; y
  3. eliminar, minimizar o prevenir comportamientos problemáticos que puedan interferir con las habilidades funcionales.

Los tratamientos deben ser individualizados, apropiados para el desarrollo e intensivos, con datos que permitan evaluar y ajustar las intervenciones. Éstas se proporcionan a través de prácticas educativas, terapias de desarrollo e intervenciones conductuales.

Las estrategias de tratamiento pueden variar según la edad y las fortalezas y debilidades del niño. Por ejemplo, la intervención para un niño pequeño con un diagnóstico reciente de TEA puede incluir enfoques conductuales y de desarrollo y, a medida que avanza, la participación en un programa preescolar especializado o típico. Para los niños mayores, es más probable que la intervención ocurra en entornos educativos, con la integración de terapias conductuales y de desarrollo para promover el desarrollo de habilidades.

Además de la variaciones por edad, las intervenciones difieren en el enfoque teórico y el alcance (por ejemplo, enfocados y dirigidos o integrales), los entornos y/o la modalidad de entrega (por ejemplo, individual versus grupal, realizados por un profesional versus un padre capacitado, en la escuela o en domicilio), y los objetivos de intervención.

Las familias deben participar en la selección de los enfoques de intervención y seguir participando en las decisiones educativas y terapéuticas posteriores.

Se han descripto 2 categorías de intervenciones basadas en evidencia, el modelo de tratamiento integral (CTM) e intervenciones puntuales. Estas intervenciones pueden ser proporcionadas en diferentes entornos (por ejemplo, el hogar, el aula, el entorno naturalista o la comunidad), por diferentes proveedores (por ejemplo, especialista en desarrollo, terapeuta conductual, educador o padre capacitado), individualmente o en entornos grupales, y mediante el uso de un plan de estudios o guía establecido.

  • Los tratamientos integrales utilizan un marco conceptual central para abordar una amplia gama de síntomas y están diseñados para abordar habilidades o síntomas específicos. Estos programas deben ser replicables, intensos y diseñados para abordar múltiples objetivos terapéuticos durante un período de tiempo. La prestación de servicios puede ocurrir en entornos individuales de instrucción o clase (especializados o inclusivos), debe incluir a los padres, y puede implicar la intervención asistida por tecnología.En estos programas integrales pueden aplicarse Análisis de comportamiento  (ABA), enfoques relacionales y/o enfoques naturalistas. Ejemplos incluyen intervención conductual intensiva temprana, tratamiento y educación de niños autistas y relacionados con la comunicación (TEACCH), y el modelo de Early Start Denver Focused (ESDM).
  • Las prácticas de intervención puntual están diseñadas para abordar ciertas habilidades, como aumentar la comunicación social o aprender una tarea específica, y se indican durante un corto período de tiempo. Estas prácticas pueden ser conductuales, de desarrollo y/o educativas. Estas intervenciones son proporcionadas en un entorno estructurado por un adulto, en entornos naturalistas con compañeros, o como componente de un enfoque más integral.

[/fusion_text][separator style_type=”none” top_margin=”30″ bottom_margin=”30″ sep_color=”” icon=”” width=”” class=”” id=””][title size=”2″ content_align=”left” style_type=”double dotted” sep_color=”” class=”” id=””]Enfoques para la intervención[/title][content_boxes layout=”icon-on-side” icon_circle_size=”small” icon_align=”left” columns=”1″ class=”” id=””][content_box title=”ABA/ TCC” icon=”fa-tags” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″] La mayoría de los modelos de tratamiento basados en la evidencia se basan en los principios de la ABA. ABA se ha definido como “el proceso de aplicación sistemática de intervenciones basadas en los principios de la teoría del aprendizaje para mejorar los comportamientos socialmente significativos, y para demostrar que las intervenciones empleadas son responsables de la mejora del comportamiento”. El uso de métodos ABA para tratar los síntomas de los TEA sugiere que los comportamientos exhibidos pueden ser alterados mediante programación reforzando las habilidades relacionadas con la comunicación y otras habilidades de adquisición. Así, los tratamientos ABA pueden apuntar al desarrollo de nuevas habilidades (por ejemplo, compromiso social) y/o minimizar comportamientos (por ejemplo, agresión) que pueden interferir con el progreso de un niño. Las intervenciones de ABA varían desde enfoques altamente estructurados dirigidos por adultos (por ejemplo, entrenamiento o instrucción de ensayo discreto, aplicaciones de comportamiento verbal y otros) hasta intervenciones en entornos naturales que pueden ser dirigidas e implementadas en el contexto de actividades lúdicas o rutinas y actividades diarias y se modifican sobre la base del desarrollo de habilidades del niño (por ejemplo, capacitación de respuesta pivotal (PRT), capacitación de imitación recíproca y otros).
Los programas ABA suelen ser diseñados y supervisados por profesionales certificados en análisis de comportamiento. Un enfoque integral de ABA para los niños más pequeños, también conocido como intervención conductual intensiva temprana, está respaldado por algunos ensayos controlados (RCT). Cuando sólo se consideran los RCT, pocas intervenciones tienen pruebas suficientes para ser aprobadas ya sea para niños menores de 12 años o para adolescentes.
Se encontró que los niños menores de 12 años que recibían más horas por semana de ABA eran más propensos a alcanzar los objetivos individualizados identificados en sus programas. En estudios retrospectivos, una terapia ABA más intensa se asoció con el logro de resultados óptimos de desarrollo. Dada la heterogeneidad de los TEA, las necesidades de servicio de niños, jóvenes y adultos deben ser individualizadas mediante el uso de los datos clínicos disponibles. En algunos casos, se necesita una intervención conductual para abordar comportamientos graves agudos que deben tener prioridad, por ejemplo, debido a problemas de seguridad.
[/content_box][content_box title=”Terapias del desarrollo– Intervenciones enfocadas ” icon=”fa-tags” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″] La intervención para niños pequeños también puede derivarse de la teoría del desarrollo, que se centra en la relación entre el nivel de respuesta del cuidador y el desarrollo de la comunicación social del niño. A través de la interacción con los demás, los niños aprenden a comunicarse y regular las emociones y establecer una base para el pensamiento cada vez más complejo y la interacción social. Por lo tanto, los modelos de desarrollo diseñados para promover el desarrollo social en niños con TEA se centran en la relación entre el niño con TEA y su cuidador a través del entrenamiento para ayudar a aumentar la capacidad de respuesta al adulto (es decir, el intervencionista o padre o cuidador) imitando, expandiendo o uniéndose a actividades de juego iniciadas por niños. Este enfoque puede abordar los síntomas fundamentales del TEA, como la atención conjunta, la imitación y el compromiso social afectivo. Los modelos de desarrollo para la intervención se centran en enseñar a los adultos a participar en estrategias interactivas no directivas para fomentar la interacción y el desarrollo de la comunicación en el contexto del juego. Uno de estos enfoques se conoce como DIR Floortime). En 1 RCT comparando el entrenamiento de los padres utilizando este enfoque (N -112) en niños de 2 a 5 años, los padres fueron menos directivas, y sus hijos fueron calificados como más sensibles socialmente, aunque los puntajes de CI y lenguaje no fueron diferentes entre grupos, y la mitad de los niños en el grupo de control mejoraron en sus calificaciones afectivas.
[/content_box][content_box title=”La Intervención Conductual naturalista ” icon=”fa-tags” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″] Las intervenciones conductuales de desarrollo naturalista (NDBI) incorporan elementos de ABA y de las terapias relacionales en el contexto de actividades sociales naturales. Usan ejemplos de enseñanza iniciados por niños, oportunidades naturales para el aprendizaje, e interacciones dentro de las rutinas de juego. A si mismo, implementan enfoques basados en ABA para abordar objetivos medibles.
El enfoque NDBI más ampliamente estudiado es el ESDM (modelo Denver). En un estudio, la edad temprana de inicio de la terapia y más horas de terapia total se asociaron con un mejor resultado de la intervención
[/content_box][content_box title=”Enfoques combinados ” icon=”fa-tags” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″] Los factores comunes en los enfoques combinados de desarrollo y comportamiento incluyen el uso de principios de ABA para reforzar el desarrollo de habilidades; un enfoque sistemático con un manual para utilizar la intervención de manera estándarizada; objetivos de tratamiento individualizados para el niño y medios para medir el progreso; enseñanza, imitación y modelado iniciados por los niños; y la inspiración de los adultos que se desvanece con el tiempo para promover la independencia.[/content_box][content_box title=”Terapias mediadas por padres” icon=”fa-tags” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″] Incluir a los padres en el proceso de intervención es de vital importancia.
Cada vez más evidencias revelan que las intervenciones impartidas por padres capacitados u otros cuidadores pueden ser una parte importante de un programa terapéutico.
Estas capacitaciones se dividen en 2 categorías:

  • Las intervenciones de apoyo a los padres, que están centradas en el conocimiento y proporcionan beneficios indirectos al niño, incluyen la coordinación de la atención y la psicoeducación.
  • Las intervenciones mediadas por los padres, que se centran en la técnica y proporcionan beneficios directos al niño, pueden apuntar a los síntomas básicos del TEA u otros comportamientos o habilidades y pueden basarse en enfoques de aba en entornos naturales.
  • Las sesiones de capacitación para cuidadores pueden realizarse en el hogar, clínica, escuela u otros entornos comunitarios o remotamente por telemedicina.
    Un estudio que involucró a 86 niños pequeños y sus cuidadores demostró que 10 semanas de capacitación práctica de los padres en atención conjunta, juego simbólico, compromiso y regulación (un NDBI) fue superior a una intervención psicoeducativa sólo para padres para aumentar el compromiso articular.
    [/content_box][/content_boxes][separator style_type=”none” top_margin=”30″ bottom_margin=”30″ sep_color=”” icon=”” width=”” class=”” id=””][title size=”2″ content_align=”left” style_type=”double dotted” sep_color=”” class=”” id=””]Intervenciones educativas[/title][fusion_text]

    Modelos basados en el aula

    Se espera que los niños en edad escolar sean educados en un aula. Educar a los estudiantes con TEA en un ambiente menos controlado requiere desarrollar un programa individualizado para cumplir con diferentes metas. Esto es lo que forma el Proyecto Pedagogico Individualizado (PPI) y los objetivos son establecidos por la familia, el estudiante y el equipo escolar. Algunos estudiantes que no califican para un PPI por criterios educativos pueden recibir apoyo con adaptaciones. Muchos estudiantes con TEA son educados en aulas inclusivas con apoyos. Otros niños en edad escolar y jóvenes se benefician de enfoques terapéuticos específicos. Ejemplos de modelos basados en el aula incluyen Experiencias de Aprendizaje y Programas Alternativos para Preescolares y sus Padres (LEAP) y TEACCH.

    • LEAP combina los principios de aba con técnicas de enseñanza de educación especial y general para los alumnos de primaria en entornos inclusivos para la enseñanza de la interacción social. Un estudio de 294 niños en edad preescolar reveló que LEAP estaba asociado con la mejora en la socialización, la cognición, el lenguaje y el comportamiento método de tratamiento habitual.
    • El enfoque TEACCH para la adquisición de habilidades incluye el desarrollo curricular basado en la evaluación y un énfasis en la estructura, incluida la organización predecible de las actividades y el uso de horarios visuales, la organización del entorno físico para optimizar el aprendizaje y evitar la frustración (por ejemplo, minimizando las distracciones y/o la desregulación sensorial), y la adaptación y organización de los materiales y la organización para promover la independencia de las direcciones o mensajes de los adultos. La instrucción se organiza de manera predecible y utiliza horarios visuales con promoción de la independencia en las actividades planeadas en la instrucción.

    Una comparación de los efectos de las aulas LEAP y TEACCH con las de las clases de educación especial estándar reveló que estas intervenciones pueden ser útiles para todos los estudiantes, no solo para los que tienen discapacidad. TEACCH se asoció con una mejoría en la gravedad del TEA para los estudiantes que tenían mayores retrasos cognitivos.

    La educación en entornos menos restrictivos

    Los estudiantes tienen derecho a una educación pública gratuita y apropiada. Los programas educativos para niños en edad escolar con TEA deben promover el desarrollo del idioma, académico, adaptativo y de habilidades sociales y prepararlos para la educación postsecundaria o el empleo.

    La mayoría de los estudiantes con TEA requerirán cierta individualización de su educación bajo la guía de un PPI determinado por el equipo multidisciplinario de la escuela en conjunto con la familia. Otros pueden recibir adaptaciones y/o modificaciones ambientales. Los PPI deben individualizarse según las necesidades individuales de los estudiantes. La mayoría de los jóvenes con TEA probablemente requerirán intervención académica debido a dificultades de aprendizaje coexistentes, desafíos en las funciones ejecutivas, TDAH, déficits de procesamiento motor, los efectos de sus diferencias de lenguaje pragmático en la lectura y la escritura, y /o desafíos en la comprensión del lenguaje.

    Sin embargo, pasar más del 75% de su tiempo en un entorno educativo inclusivo por sí solo no fue suficiente en jóvenes en edad de transición para aumentar las tasas de asistencia a la universidad, graduación de la escuela secundaria o calificaciones funcionales. Se necesitan mas estudios para determinar cual es la mejor forma de apoyar a los estudiantes con TEA en el entorno del aula común.

    Instrucción de Habilidades Sociales

    Los déficit de habilidades sociales pueden presentarse de manera diferente dependiendo de las habilidades del lenguaje, el nivel de desarrollo y la edad. Algunos ejemplos de déficit de habilidades sociales son los siguientes:

    • desafíos para comenzar, mantener y finalizar interacciones sociales;
    • dificultad para atender, comprender y usar señales sociales no verbales y verbales, como contacto visual, expresiones faciales y gestos;
    • dificultad para entender las reglas sociales “no escritas” del medio ambiente
    • no entender la perspectiva de los demás
    • luchar con la negociación, el compromiso y la resolución de conflictos
    • problemas con el juego interactivo o la participación en actividades de ocio.

    Reforzar la interacción social es fundamental para el éxito de los enfoques de ABA, desarrollo y NDBI basados en evidencia. Aunque las familias identifican la necesidad de abordar el desarrollo de las habilidades sociales en entornos fuera de la escuela, el éxito de este tipo de intervenciones es variable. Las intervenciones pueden dividirse en mediadas por adultos (desarrollo de habilidades con el niño individual), mediadas por pares (desarrollo de habilidades con el niño y típicamente compañeros de clase en desarrollo) y enfoques mixtos.

    Un método popular utiliza historias sociales para ayudar a un niño a definir el contexto social de una situación anticipada o experimentada, ponerlo en perspectiva y luego desarrollar declaraciones sobre cómo hace que el niño se sienta y sobre qué hacer en respuesta al evento y los sentimientos. Esta estrategia de ensayo entrenada puede incluirse dentro de otros enfoques programáticos.

    Una revisión sistemática de terapias de habilidades sociales para niños de 6 a 21 años reveló que las intervenciones mejoraron la competencia social y la calidad de la amistad, pero no dieron lugar a diferencias en el reconocimiento emocional y la comunicación social. La generalización de las habilidades a otros entornos fue inconsistente.

    Se han desarrollado intervenciones de habilidades sociales para su implementación en los entornos naturales que incluyen a compañeros y pares, como el salón de clases y el patio de recreo. Estas intervenciones demuestran una mejor conexión y un aislamiento sociales reducido y proporcionan evidencia para apoyar el uso de estas intervenciones en escuelas y ámbitos naturales como clubes, etc.

    Una terapia con evidencia científica diseñado para la administración grupal es el Programa para la Educación y el Enriquecimiento de Habilidades Relacionales (PEERS). Este enfoque puede mejorar tanto el funcionamiento social reportado por el maestro como la cognición social reportada por los adolescentes. También ha demostrado efectos en las habilidades sociales en adultos jóvenes con TEA.

    Se debe aconsejar a las familias que incluyan el desarrollo de habilidades sociales con metas e intervenciones discretas en el PPI o plan educativo, para promover la interacción social en el medio natural y en el contexto de otras terapias. Estas habilidades incluyen: promover la conversación y la comunicación no verbal, contacto visual, dirigir expresiones faciales y usar gestos apropiados, entre otros.

    [/fusion_text][separator style_type=”none” top_margin=”30″ bottom_margin=”30″ sep_color=”” icon=”” width=”” class=”” id=””][title size=”2″ content_align=”left” style_type=”double dotted” sep_color=”” class=”” id=””]Otras intervenciones terapéuticas[/title][content_boxes layout=”icon-on-side” icon_circle_size=”small” icon_align=”left” columns=”1″ class=”” id=””][content_box title=” Intervenciones del habla y del lenguaje” icon=”fa-pencil” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″] Los trastornos en el lenguaje son una preocupación temprana para muchos niños que más tarde son diagnosticados con TEA. Los síntomas de comunicación incluidos en los criterios DSM-5 reflejan los déficit básicos en la comunicación social tales como:

    • el fracaso de la comunicación reciproca,
    • los déficits en la comunicación no verbal (como la mirada y el uso de gestos),
    • dificultad para ajustar el comportamiento para adaptarse al contexto social,
    • comportamientos restringidos y repetitivos que conducen a vocalización, ecolalia
    • preocupación por temas restringidos de interés.

     

    Todos los niños con TEA deben tener una evaluación formal del habla y el lenguaje. La terapia del habla y el lenguaje es la intervención más comúnmente identificada que se proporciona a los niños con TEA. Las estrategias utilizadas por los patólogos del lenguaje incluyen el refuerzo de los sonidos del habla y los actos comunicativos, la imitación de los sonidos que hace el niño, y la imitación exagerada y el tempo lento. La literatura ofrece mayor evidencia para los enfoques con niños preverbales con PROMPT, desvanecimieto y el refuerzo de sus propios intentos de comunicación. La intervención en entornos naturalistas y la participación de los cuidadores pueden ayudar a reforzar el inicio de la comunicación y el uso funcional de sonidos, gestos y palabras.
    Una minoría significativa (hasta un 30%) de las personas con TEA en última instancia no adquieren el habla verbal. El inicio tardío del habla puede asociarse a discapacidades intelectual o trastornos del lenguaje coexistentes, como la apraxia del habla en la infancia. Aunque el uso de frases habladas comunicativas antes de los 4 años de edad se considera un buen signo de pronóstico para el desarrollo del lenguaje en los jóvenes con TEA, la aparición del discurso de frases puede ocurrir al menos a los 10 años de edad, especialmente en niños con habilidades no verbales preservadas y evidencia de compromiso social.
    Cuando los niños no hablan espontáneamente, se puede introducir comunicación aumentativa y alternativa (SAAC). Algunos ejemplos de estrategias de SAAC son el lenguaje de señas, el sistema de comunicación de intercambio de imágenes y los dispositivos generadores de voz. El uso de SAAC puede ayudar a promover la interacción social y la comprensión del propósito de la comunicación y no retrasa el inicio de la voz. De hecho, puede mejorar la aparición de palabras habladas emparejando la comunicación no verbal y verbal.
    El sistema de comunicación de intercambio de imágenes (PECS) se utiliza para crear comunicación a través de la identificación e intercambio de imágenes como comunicación. Con la capacitación, las imágenes se pueden secuenciar para construir frases sobre tiras de imagen.
    El uso de dispositivos y programas generadores de voz que utilizan SAAC en tabletas digitales también está aumentando. Estos dispositivos proporcionan retroalimentación acústica al niño, y las tabletas de pantalla táctil son relativamente baratas y portátiles.
    A menudo se pide a los proveedores médicos que justifiquen la compra de tabletas de pantalla táctil o dispositivos SAAC. Sin embargo, no se puede suponer que el uso de SAAC por sí solo conduzca a una comunicación oral funcional sin un plan terapéutico.
    Los niños y jóvenes con TEA a menudo tienen déficits en lenguaje pragmático que pueden afectar la interacción social con adultos y compañeros y el rendimiento académico a medida que se requiere un lenguaje más complejo para la comprensión de la lectura y el análisis de la información. Además, la interpretación literal del lenguaje y la dificultad para entender la intención de otras personas conduce a desafíos de comportamiento y afecta el éxito en la escuela, las actividades de ocio y el empleo. Por ello, es importante evaluar en los estudiantes escolares verbales el lenguaje pragmático.
    [/content_box][content_box title=”Terapias Motoras ” icon=”fa-pencil” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″] Los niños con TEA pueden tener un tono muscular bajo o un trastorno de coordinación. Aunque las edades para sentarse y caminar no difieren entre los niños con TEA y los niños con desarrollo típico, las habilidades motoras finas y gruesas pueden retrasarse en niños en edad preescolar con TEA.
    Los servicios de terapia ocupacional pueden estar indicados para promover las habilidades motoras y adaptativas finas, incluyendo el autocuidado, el uso de juguetes y la escritura a mano. Casi dos tercios de los niños en edad preescolar con TEA reciben servicios de terapia ocupacional.
    Caminar en puntas de pie es común entre los niños con TEA, así como en otros trastornos del desarrollo. La etiología no es clara, aunque se ha propuesto aversión sensorial y hábito o perseverancia. Las intervenciones para tratar esta forma de caminar pueden incluir estiramiento pasivo y/0 ortesis.

    [/content_box][content_box title=”Terapias de integración sensorial ” icon=”fa-pencil” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″] Los criterios DSM-5 ahora incluyen síntomas sensoriales en los criterios de diagnóstico para el TEA en reconocimiento del hecho de que las personas con TEA tienen desafíos sensoriales que pueden estar relacionados con comportamientos repetitivos y otros, exhibido por niños pequeños, como la selectividad de los alimentos, cubrir sus oídos ante ciertos sonidos, y el escrutinio visual de los aspectos de los objetos. Estos síntomas pueden ser una de las primeras diferencias que las familias identifican en el desarrollo de sus hijos.
    Las metas sensoriales pueden incluirse en los objetivos de tratamiento. A pesar de la creciente comprensión científica de la base neurobiológica de los síntomas sensoriales en individuos con TEA, las intervenciones sensoriales de uso común, incluyendo el cepillado de la piel, la estimulación propioceptiva mediante el uso de chalecos de peso, o la estimulación cinestésica (como el balanceo o el uso de asientos especializados, como una bola de terapia, para modular el nivel de excitación), todavía no tienen suficiente evidencia científica para justificar su uso .
    Este tipo de terapia requiere de un profesional capacitado, a menudo un terapeuta ocupacional, trabaje con un niño mediante el uso de actividades sensoriales y de juego para reforzar las respuestas adaptativas. El terapeuta explica los comportamientos y respuestas del niño a los cuidadores en términos sensoriales y les proporciona estrategias para disminuir el deterioro funcional y tolerar los desencadenantes ambientales. Los defensores de estas intervenciones afirman que la disfunción en la integración del aporte sensorial contribuye a las ineficiencias en el aprendizaje y a los desafíos conductuales y que los enfoques terapéuticos para la integración sensorial deben considerarse por separado de otras terapias.
    [/content_box][/content_boxes][separator style_type=”none” top_margin=”30″ bottom_margin=”30″ sep_color=”” icon=”” width=”” class=”” id=””][title size=”2″ content_align=”left” style_type=”double dotted” sep_color=”” class=”” id=””]Gestión médica de las comorbilidades[/title][fusion_text]La presencia  de otras condiciones médicas, tales como convulsiones, trastornos del sueño, trastornos gastrointestinales (GI), trastornos de la alimentación, obesidad, catatonia, y otros, tienen un efecto significativo en la salud y la calidad de vida de los niños y jóvenes con TEA y sus familias.

    [/fusion_text][content_boxes layout=”icon-on-side” icon_circle_size=”small” icon_align=”left” columns=”1″ class=”” id=””][content_box title=”Convulsiones” icon=”fa-book” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″] Hay un mayor riesgo de TEA entre los niños y jóvenes con epilepsia y un mayor riesgo de convulsiones en las personas con TEA. El riesgo de TEA en los niños con epilepsia es del 6,3%, y 5 veces más en población con discapacidad intelectual co-ocurrente.
    La tasa de convulsiones entre las personas con TEA se ha informado que oscila entre el 7% y el 23%.
    Los factores de riesgo para el aumento de la probabilidad de convulsiones incluyen discapacidad intelectual, sexo femenino y menor edad gestacional. Los trastornos genéticos específicos asociados con el TEA, como la esclerosis tuberosa, también pueden contribuir a riesgo de convulsiones en la primera infancia. El inicio se distribuye bimodalmente, con la mayoría de las primeras convulsiones que ocurren en la primera infancia y en la adolescencia; El 20% de las primeras convulsiones ocurren en adultos con TEA.
    Los niños con TEA y las convulsiones tienden a tener más problemas de comportamiento, independientemente de las habilidades cognitivas.
    El EEG de rutina no se recomiendan para pacientes asintomáticos. Se debe considerar un EEG durante la noche cuando la historia clínica sugiera convulsiones y regresión atípica. La respuesta a la terapia antiepiléptica convencional varía mucho, con algunos informes que sugieren un mayor riesgo de epilepsia resistente al tratamiento en individuos con inicio temprano de convulsiones y retraso en el desarrollo
    [/content_box][content_box title=”Síntomas gastrointestinales” icon=”fa-book” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″] Síntomas GI, como el dolor abdominal, el estreñimiento, la diarrea, el reflujo gastroesofágico y los problemas de alimentación, se notifican con mayor frecuencia en niños y adolescentes con TEA que en aquellos con retraso del desarrollo o desarrollo típico.
    Un estudio prospectivo reveló diferencias a partir de los 6 a 18 meses de edad en los patrones de heces y comportamientos de alimentación en niños que más tarde fueron diagnosticados con TEA. Debido a los retrasos del lenguaje y la percepción sensorial atípica o el informe de dolor, las personas con TEA pueden ser menos propensas a reportar malestar gastrointestinal específico y puede presentarse con agitación, trastorno del sueño u otros síntomas conductuales en lugar de malestar gastrointestinal.
    Características que podrían causar los síntomas gastrointestinales en TEA incluyen resistencia al cambio (alimentación y estreñimiento), comorbilidad ansiedad (dolor, alimentación y trastornos de la motilidad), y alteración de la percepción sensorial (dolor, alimentación y estreñimiento).
    En la actualidad, no hay evidencia de una asociación de TEA con enfermedad celíaca, disfunción inmune específica, o trastornos de la motilidad (por ejemplo, reflujo gastroesofágico) en niños con TEA. Se esta investigando si existen diferencias en la función inmunológica, la motilidad o el microbioma en individuos con TEA
    La alimentación selectiva es común en niños con TEA. Una dieta limitada puede influir en los síntomas gastrointestinales, como el estreñimiento alterar la microbiota intestinal.
    Los trastornos gastrointestinales deben considerarse en pacientes con TEA si presentan síntomas como agitación, rechazo de alimentos o trastornos del sueño.
    Se pueden usar enfoques conductuales para el estreñimiento y la encopresis

    [/content_box][content_box title=”Trastornos de la alimentación ” icon=”fa-book” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″] Hasta tres cuartas partes de los niños con TEA tienen problemas relacionados con la alimentación, incluida la selectividad alimentaria basada en la textura, el color o la temperatura; rituales en torno a la presentación de los alimentos; y el consumo compulsivo de ciertos alimentos. Otras dificultades pueden incluir negativa a tragar , emesis, pica (comer objetos no alimentarios) y rumiación.
    A la edad de 16 meses, se observa que los niños que más tarde son diagnosticados con TEA son más selectivos en sus patrones de alimentación que otros niños pequeños
    Los problemas relacionados con el comportamiento de la hora de la comida y la elección de alimentos a menudo persisten en la adolescencia. La frecuencia de los desafíos de alimentación en niños y jóvenes con TEA puede estar relacionada con los síntomas principales de comportamiento restrictivo y repetitivo y las diferencias en la percepción sensorial relacionadas con el olfato, el sabor y la textura.
    El malestar o dolor puede llevar a dificultades de alimentacion, por lo que la evaluación inicial debe incluir la consideración del reflujo gastroesofágico, el dolor dental, las alergias alimentarias, la intolerancia a la lactosa y el estreñimiento significativo.
    Si se observan problemas orales, se indica la evaluación del habla o de la terapia ocupacional.
    Debido a que los problemas de alimentación son tan comunes entre los niños con TEA, se debe obtener un historial dietético en las visitas de supervisión de la salud. Las necesidades fisiológicas de macronutrientes y micronutrientes son las mismas para los niños con TEA que para otros niños. Si los suplementos se utilizan para corregir la ingesta deficiente de vitamina D o calcio, es importante confirmar que la dosis es suficiente para la edad y el sexo del niño.
    La consulta con un dietista registrado puede ser útil para poder guiar a las familias con respecto a la suficiencia nutricional de su hijo. El médico puede aconsejar a las familias sobre cómo ofrecer a los niños comidas y refrigerios de rutina, desalentar la merienda a lo largo del día, promover la autoalimentación y usar enfoques conductuales básicos para fomentar la estructura de la hora de comer y la previsibilidad con una distracción mínima.
    A los niños con TEA se les deben ofrecer nuevos alimentos varias veces para familiarizarse con ellos. Es probable que los problemas de alimentación que afectan la nutrición o la función familiar necesiten el apoyo de profesionales con experiencia en el manejo del comportamiento y/o terapias oral-motoras (terapia del habla o ocupacional).
    [/content_box][content_box title=”Obesidad ” icon=”fa-book” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″] Los niños y jóvenes con TEA tienen un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad que los de la población general. Las personas con TEA tienen menos oportunidades y tal vez menos interés por el ocio activo o los deportes organizados, tienen patrones de alimentación repetitivos que pueden incluir alimentos densos en energía, y son más propensos a ser medicamentos recetados, como neurolépticos atípicos (o medicamentos antipsicóticos) y anticonvulsivos, que a menudo contribuyen a la ganancia excesiva de peso. Los trastornos del sueño pueden predisponerlos aún más a la obesidad.[/content_box][content_box title=”Salud Dental ” icon=”fa-book” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″] La dificultad para cooperar con la higiene y la atención profesional son las barreras reportadas para el cuidado dental. Incluso cuando la cobertura del seguro está disponible, los niños con TEA tienen menos visitas para la atención de rutina.
    Hay datos limitados sobre la prevalencia de caries o enfermedad gingival en niños con TEA. Al igual que con otros niños se debe incluir atención a la higiene dental y al uso de flúor, si procede, desde una edad temprana.
    Las estrategias conductuales pueden ser útiles para prevenir la necesidad de atención dental bajo sedación.
    [/content_box][content_box title=”Pica ” icon=”fa-book” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″] Los niños y jóvenes con TEA pueden poner objetos no alimentarios en la boca. La pica se presenta en hasta una cuarta parte de los niños en edad preescolar con TEA y persiste en el tiempo en individuos con discapacidad intelectual. Los médicos deben ser conscientes de la persistencia de pica en niños y jóvenes con TEA debido al riesgo de ingestión tóxica, intoxicación por plomo, potencial de infección y el riesgo de ingestión mecánica que van desde baterías hasta clavos.
    La presencia de obstrucción y perforación gastrointestinal deben ser consideradas en niños con pica que tienen síntomas abdominales agudos.
    La deficiencia de hierro se asocia con pica en la población general. Se sugiere monitoreo de laboratorio de plomo sanguíneo y deficiencia de hierro en niños con pica en el contexto de la atención primaria. La intervención conductual incluye reforzar los comportamientos apropiados, garantizar la supervisión de los adultos y poner en marcha salvaguardias ambientales para la prevención.
    [/content_box][content_box title=”Problemas de sueño ” icon=”fa-book” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″] La alteración del sueño es común en individuos con TEA y puede estar asociada a una exacerbación diurna de los trastornos de conducta. Los problemas para iniciar y mantener el sueño se notifican en el 50% al 80% de los niños con TEA. Estas dificultades suelen persistir y casi la mitad de los adolescentes con TEA siguen teniendo síntomas de alteración del sueño. Los adolescentes son más propensos a tener una duración más corta del sueño, somnolencia diurna y retraso en el inicio del sueño en comparación con los niños más pequeños con TEA, que son más propensos a tener resistencia a la hora de acostarse, parasomnias, y despertar de la noche.
    Las causas de las alteraciones del sueño pueden incluir

    • Alteraciones en el metabolismo de la melatonina y otros neurotransmisores críticos para dormir
      la falta de expectativas sociales
    • Trastornos genéticos, como el síndrome de Smith-Magenis, que se asocian con interrupción del sueño.
    • Causas medicas que pueden afectar al sueño y que no son exclusivas de los niños con TEA como el síndrome de las piernas inquietas, epilepsia, ansiedad, TDAH o trastornos del estado de ánimo.
    • La causa más común tanto del inicio del sueño retrasado como de los despertares nocturnos son los conductuales.

     

    Al igual que con otros niños, la evaluación del niño con TEA con retraso en el sueño, despertares nocturnos y/o despertares matutinos debe incluir antecedentes de enfermedades comorbilidades que podrían interrumpir el sueño, como reflujo gastroesofágico, convulsiones, asma, alergias, eczema o enuresis. Los ronquidos podrían sugerir apnea obstructiva del sueño.
    Los niños que juegan videojuegos o participan en otro tiempo de pantalla cerca de la hora de acostarse tienen más dificultades para dormirse.
    Una historia ambiental del hogar puede ayudar a determinar si el ruido del hogar, las horas de trabajo de los padres u otros factores pueden afectar el sueño. La rutina de acostarse y la respuesta al despertar nocturno deben revisarse para determinar los enfoques de comportamiento a considerar.
    Existe evidencia de la eficacia de la educación de los padres y las intervenciones conductuales para los niños con TEA y trastornos del sueño. La intervención conductual incluye establecer rutinas para acostarse y la necesidad de que el niño duerma en su propia cama. Esto puede ser difícil pero las estrategias de comportamiento son exitosas cuando se implementan consistentemente.
    Ningún medicamento está aprobado actualmente por la FDA para el tratamiento del insomnio en niños con o sin TEA. Cualquier medicamento elegido debe iniciarse en una dosis baja y monitoreado para efectos adversos. Algunos de los fármacos que se usan incluyen
    Melatonina: El inicio del sueño puede ayudarse con melatonina en dosis de 1 a 6 mg y puede mantenerse con melatonina de acción prolongada. Efectos adversos son poco frecuentes, pero pueden incluir pesadillas.
    Agentes a-adrenérgicos (por ejemplo, clonidina) y antihistamínicos (por ejemplo,, difenhidramina) a menudo se prescriben para ayudar con el inicio del sueño o para abordar el despertar nocturno en los niños, pero la literatura proporciona poco apoyo para su uso.
    [/content_box][content_box title=”Accidentes” icon=”fa-book” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″] Los accidentes durante episodios de huidas, incluidos los ahogamientos, son una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en niños y jóvenes con discapacidades del desarrollo, incluidos los TEA
    Los niños y jóvenes con TEA suelen tener menor conciencia sobre las convenciones sociales y las normas comunitarias, así como impulsividad e intereses restringidos que pueden atraerlos a peligros potenciales, como el agua y las carreteras concurridas.
    Deambular (también llamado fuga) los pone en riesgo de lesiones. En un estudio en 1218 familias casi la mitad de los niños con TEA entre las edades de 4 y 10 años habían intentado fugarse y en la mitad de los casos sus padres llamaron a la policía. De esos niños, aproximadamente dos tercios corrió el riesgo de sufrir lesiones relacionadas con automóviles y un tercio había tenido episodios de riesgo de ahogamiento. Los padres informaron que las razones más comunes para las fugas fueron disfrutar correr, intentos de llegar a un lugar deseado (como un parque), la búsqueda de un interés intenso (por ejemplo, el agua), y escapar de situaciones o eventos sensoriales que los hicieron ansiosos.
    Debido a que el riesgo de fuga aumenta con la gravedad del autismo, muchas de las personas con mayor riesgo tienen un lenguaje limitado y no pueden decirles a los socorristas sus nombres, direcciones o números de teléfono si se pierden. La policía puede interpretar la agresión causada por el miedo como un comportamiento combativo. La prevención es la intervención más importante para evitar las fugas. La supervisión constante y adecuada de los adultos es importante en todos los entornos. Es posible que las familias deban considerar colocar cerrojos, cerramientos, sistemas de alarma para la seguridad, así como los dispositivos GPS personales y las pulseras de identificación u otra identificación. Enseñar comportamientos comunitarios apropiados es fundamental para la prevención.
    [/content_box][content_box title=”Trastornos motores ” icon=”fa-book” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″] Los tics ocurren con frecuencia en niños con TEA.Distinguir los tics complejos de las estereotipias puede ser muy dificil. La Catatonia se añadió como una posible condición coexistente al TEA en el DSM-5. [/content_box][content_box title=”Trastornos de conducta” icon=”fa-book” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″] Los síntomas conductuales comunes en TEA incluyen:

    • hiperactividad o falta de atención;
    • agresión;
    • berrinches; y
    • comportamientos autolesivos.

     

    Estos comportamientos comúnmente interfieren con el funcionamiento en la escuela, en el hogar y en la comunidad y contribuyen sustancialmente a los desafíos que enfrentan las familias. Siempre ante la aparición de conductas inadecuadas se deben considerar fuentes físicas de malestar e intervención conductual
    Se estima que un 25% de los niños con TEA tienen comportamientos agresivos. La agresión se asoció con hiperactividad, menores habilidades cognitivas, problemas de sueño e internalización de comportamientos como la ansiedad.
    El análisis conductual funcional y la implementación de estrategias conductuales pueden ser un paso inicial importante en el manejo de estos síntomas. Se debe considerar el tratamiento farmacológico si no se identifica ninguna etiología médica y si el comportamiento está asociado con la irritabilidad, no responde a las intervenciones conductuales disponibles
    Los comportamientos autolesivos se notifican en el 40% al 50% de las personas con TEA en algún momento a lo largo de la vida útil y ocurren con mayor frecuencia en personas que también tienen comportamientos agresivos y problemas de sueño. Los comportamientos autolesivos pueden ser repetitivos y autoestimulantes (como rascarse, pica o rumiación). Al igual que la agresión y otros comportamientos disruptivos, los comportamientos autolesivos pueden servir como comunicación para escapar de demandas o situaciones en las que el individuo no quiere estar.
    Es importante mencionar que hay algunos sindromes geneticos especificamente asociados con comportamientos autolesivos como el sindrome de Lesch-Nyhan Cornelia de Lange , syndrome X fragil , y syndrome de Smith-Magenis syndrome.
    [/content_box][content_box title=”Deficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH)” icon=”fa-book” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″] Aproximadamente la mitad de los niños y jóvenes con TEA también pueden cumplir con los criterios diagnósticos para TDAH. Sin embargo, es importante considerar el diagnóstico diferencial de falta de atención e hiperactividad en el contexto de la discapacidad del lenguaje y el enfoque perseverante que a menudo acompaña al TEA. Los niños con lenguaje retrasado pueden parecer más inatentos. Si se espera que realicen actividades (incluidas las tareas escolares) que no son capaces de entender o lograr, un niño con TEA puede presentar episodios de deambulación, que pueden interpretarse como falta de atención e hiperactividad.
    Las estrategias conductuales para tratar el déficit de atención deben incluir el refuerzo de los comportamientos en las tareas, desglosar las tareas en unidades que se pueden completar con éxito, descansos pautados para la actividad (a menudo incluidos en actividades sensoriales) y supervisión de adultos adecuada a las demandas.
    Los mismos medicamentos que se utilizan para los síntomas del TDAH en niños sin TEA se utilizan en dosis similares para niños con TEA. El monitoreo de rutina es importante porque los niños con TEA pueden tener un mayor riesgo de efectos adversos.
    [/content_box][content_box title=”Trastornos de ansiedad” icon=”fa-book” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″] Se informa que entre el 40% y el 66% de los niños y adultos con TEA también tienen trastornos de ansiedad (con mayor frecuencia en niños sin discapacidad intelectual).
    Los síntomas pueden estar presentes en la primera infancia y manifestarse como desafíos conductuales, como la sobrerreactividad.
    Hay mucha evidencia para el uso de estrategias de TCC para el tratamiento de la ansiedad y en algunas personas son útiles actividades sensoriales. Otras personas pueden encontrar alivio de los síntomas con la introducción de rutina y estructura. Los medicamentos utilizados para la ansiedad en la población general pueden considerarse como parte de un plan de tratamiento general para niños y jóvenes con TEA

    [/content_box][content_box title=”Trastornos del estado de ánimo ” icon=”fa-book” backgroundcolor=”” iconcolor=”#ff6c0c” circlecolor=”#ffffff” circlebordercolor=”#ffffff” iconflip=”” iconrotate=”” iconspin=”no” image=”” image_width=”35″ image_height=”35″ link=”” linktext=”” linktarget=”_self” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″]

    • Los trastornos depresivos son más frecuentes entre los niños y adultos con TEA que en la población general. Las tasas reportadas de depresión coexistente en adultos y niños son muy variables, que oscilan entre el 12% y el 33%. Se informa que el riesgo de suicidio ocurre con más frecuencia en personas con TEA que en la población general. Los factores de riesgo incluyen bulliyng, problemas de comportamiento, raza o etnia minoritaria, sexo masculino, menor estatus socioeconómico y menor nivel de educación.Al igual que en los niños y jóvenes con desarrollo típico, la evaluación de la depresión y otros trastornos del estado de ánimo debe incluir antecedentes familiares, antecedentes de factores estresantes ambientales, el potencial de ingestión tóxica y evaluación de comorbilidades. Las intervenciones para la depresión incluyen terapia de apoyo, terapia cognitivo-conductual y medicamentos. Las recomendaciones de medicamentos se basan en datos de la población pediátrica general y el consenso de expertos.
    • La co-ocurrencia de enfermedad bipolar y TEA en individuos con inteligencia típica oscila entre 6% a 21% y el diagnóstico de por vida de enfermedad bipolar en adultos con TEA es 9%
    • Trastornos relacionados con TOC: Aunque los comportamientos restringidos y repetitivos son síntomas nucleares de TEA, algunas personas con TEA también pueden tener TOC coexistente. Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes, no deseados y persistentes que causan angustia. Las compulsiones son comportamientos o pensamientos repetitivos con reglas rígidas realizadas para reducir la ansiedad. A diferencia de los comportamientos estereotípicos del TEA, las compulsiones generalmente siguen una obsesión, disminuyen la ansiedad, y no son deseadas por el individuo o percibidas como placenteras.

    Los comportamientos repetitivos en general pueden ayudar a una persona con TEA a recuperar una sensación de previsibilidad. La ansiedad, las fobias y/o la depresión pueden coexistir con el TOC en los jóvenes con TEA. Los enfoques conductuales se recomiendan como la primera línea de tratamiento de los síntomas del TOC, dependiendo del lenguaje y el nivel cognitivo del paciente. La terapia cognitiva conductual, con o sin un inhibidor selectivo de la recaptacion de serotonina (IRSS), se consideran cómo el tratamiento más eficaz para los jóvenes con TOC.
    [/content_box][/content_boxes][separator style_type=”none” top_margin=”30″ bottom_margin=”30″ sep_color=”” icon=”” width=”” class=”” id=””][title size=”2″ content_align=”left” style_type=”double dotted” sep_color=”” class=”” id=””]Fármacos y autismo[/title][fusion_text]

    No hay medicación actual que corrija los síntomas sociales y de comunicación principales del TEA. Se requiere un diagnóstico preciso de la presencia de condiciones psiquiátricas coexistentes. El medicamento se utiliza para ayudar a controlar:

    • comorbilidades (por ejemplo, TDAH, trastornos del estado de ánimo o trastornos de ansiedad);
    • los comportamientos o síntomas problemáticos que causan impacto significativo (agresión, comportamiento autolesivo, trastornos del sueño, ansiedad, hiperactividad, impulsividad, falta de atención)

    Los medicamentos sólo deben ser considerados después de:

    • registro cuidadoso de cuándo comenzó el comportamiento y lo que parece exacerbarlo;
    • una evaluación funcional del comportamiento: Considere si la conducta sirve como forma de comunicación de angustia o rechazo;
    • considere la posibilidad de derivar a un terapeuta del comportamiento; y,
    • buscar factores médicos que puedan causar o exacerbar comportamientos desafiantes (por ejemplo, reflujo gastroesofágico y fuentes agudas de dolor, como otitis media, lesiones dentales, fracturas y otros).

    Incluir a la familia y el paciente en la toma de decisiones compartidas.

    Algunas líneas futuras en investigación implican medicamentos que modulan el metabolismo de neurotransmisores excitatorios (como glutamato y ácido g-aminobutírico), bloquean los receptores de acetilcolinesterasa y/o ácido nicotínico, y actúan como hormonas que promueven naturalmente la afiliación social (como la oxitocina y vasopresina). El uso de psicofarmacogenomica para identificar qué pacientes podrían genéticamente  tener mayor probabilidad de beneficio o mayor riesgo de efectos adversos de medicamentos específicos es un área importante de investigación.

     [/fusion_text][separator style_type=”none” top_margin=”30″ bottom_margin=”30″ sep_color=”” icon=”” width=”” class=”” id=””][title size=”2″ content_align=”left” style_type=”double dotted” sep_color=”” class=”” id=””]Terapias integrativas, complementarias y alternativas [/title][fusion_text]

    A pesar de los avances en la comprensión de la neurobiología del TEA, muchas preguntas sobre por qué se produce TEA y la mejor manera de tratarlo permanecen sin respuesta.

    Las familias a menudo consideran intervenciones nutricionales y terapias no médicas para abordar los síntomas que las intervenciones convencionales no pueden resolver. Entre el 28% y el 74% de los niños con TEA reciben al menos una terapia complementaria. Ensayos adecuadamente diseñados han proporcionado evidencia para apoyar algunas intervenciones, como el suplemento de melatonina, y han desmentido otros, como la secretina. La mayoría, siguen sin estar probados.

    Las terapias complementarias, alternativas e integrativas utilizadas para el TEA agruparse en 3 áreas generales:

    1. productos naturales incluidas hierbas, vitaminas, minerales, y probioticos;
    2. terapias físicas y mentales (incluyendo yoga, quiropráctica, acupuntura, relajación progresiva e mindfullness); y,
    3. otras terapias (incluyendo medicina tradicional y naturopatías).

    La eliminación dietética de alimentos que contienen gluten y caseína a menudo se implementa en un intento de mejorar los síntomas centrales del TEA,  sin antecedentes de alergia o celiaquía. Los ensayos clínicos hasta la fecha no han demostrado un efecto de tratamiento con dieta. Sin embargo, un subgrupo de niños con síntomas gastrointestinales podría beneficiarse de estas u otras intervenciones dietéticas. Los niños  en esta dieta pueden requerir suplementos de calcio y vitamina D. Se recomienda el asesoramiento nutricional.

    Suplementos dietéticos se dan a menudo a los niños que tienen alimentación restringida para compensar una dieta limitada. Sin embargo, muchos niños reciben vitaminas y minerales para tratar las anomalías bioquímicas propuestas que se han propuesto que son exclusivas de los TEA. Los suplementos dietéticos más populares incluyen vitamina D, vitamina B12,  vitamina B6 con magnesio, ácidos grasos omega-3,y preparaciones multivitamínicos. En este momento, no existe evidencia concluyente de que las personas con TEA requieren una ingesta de nutrientes diferente a la recomendada en las ingestas de referencia dietética De los suplementos dietéticos en uso común, la melatonina se ha demostrado que es una intervención segura y eficaz para dormir en niños con TEA.

    Diferentes intervenciones no biológicas han sido utilizadas para los síntomas del TEA:  Ha habido pruebas contradictorias sobre el efecto de la musicoterapia, yoga, masaje, y terapia asistida por equinos sobre los síntomas del TEA en los niños, pero la evidencia no apoya estas terapias.  Las pruebas hasta la fecha no apoyan el uso de la integración auditiva, danza terapia, terapia dramática y terapia quiropráctica.

     Diferentes intervenciones farmacológicas para fines no estándar también se prescriben a veces. Los ensayos clínicos no apoyan el uso de agentes antifúngicos, inmunoterapia o tratamiento de oxígeno hiperbárico, y hay mucha preocupación por la seguridad, además de la falta de datos de apoyo, advierte contra la terapia de quelación para niños con TEA.

    [/fusion_text][separator style_type=”shadow” top_margin=”30″ bottom_margin=”30″ sep_color=”” icon=”” width=”” class=”” id=””][fusion_text]Modificado de: Hyman SL, Levy SE, Myers SM, AAP Council on Children with Disabilities, Section on Developmental and Behavioral Pediatrics. (2020) Identification, Evaluation, and Management of Children With Autism Spectrum Disorder. Pediatrics 145(1):e20193447

    Foto: Kid photo created by freepik – www.freepik.com[/fusion_text][/fullwidth]