Muchas veces pensé en el futuro de Lucas, y siempre se me hizo difícil visualizar como sería cuando llegara a la vida adulta y sobre todo como podría lograr su independencia, con tantas dificultades que se le presentaban. Tener autismo severo acompañado con discapacidad intelectual, es algo que para muchos es considerado limitante.

Hoy ha llegado a esa etapa tan temida, está entrando en la adultez, con 19 años y siendo una cabeza más alto que yo, se enfrenta a nuevos desafíos, a la necesidad de que pensemos juntos el futuro. En este camino estamos, intentando definir cual es el significado de ser independiente y así poder ir trabajando para lograrla.
Se que no podemos entender la independencia como “poder solo”, sino como “poder con los apoyos necesarios” y desde ahí construiremos, como hemos construido hasta hoy.
Si alguien me preguntara hoy por sus capacidades, diría que es capaz de sacarme una sonrisa cada vez que me mira, que es capaz de sonreír de felicidad cuando va a las actividades que le gustan, que es capaz de intentar todo aquello que se le proponga aunque parezca algo difícil, es capaz de prestar mucha atención cuando algo le gusta, es capaz de disfrutar de cosas sencillas como caminar a la par o acompañar a su papa en el auto, es capaz de bailar con sus hermanas una tarde entera, es capaz de disfrutar de la buena música, en definitiva que es capaz de ser feliz.
Todas esas capacidades y muchas otras le ayudarán a ser independiente y a lograr muchas cosas en el futuro, como dije antes tenemos que pensar juntos, intentar juntos, probar juntos y hasta tal vez equivocarnos juntos y seguramente encontraremos el camino hacia su independencia posible, la independencia con apoyo.
La vida adulta nos desafía, el autismo nos desafía, pero como tantas veces, seguramente estos desafíos podrán ser superados. Les hacemos frente con la misma esperanza, con la misma fuerza y con el mismo amor, como el primer día, porque estamos seguros que en la adultez también será feliz.
Patricia Orea