Compartimos esta reflexión de Vanina, mamá de Achu (8 años), por el 10 cumpleaños de Brincar

Hace aproximadamente 4 años, no podría precisar la fecha exacta, era una época en mi vida que nada era muy exacto, la recuerdo como la época “ borroneada” , una mezcla de evaluaciones, búsqueda de terapeutas, llanto, desasociego, discusiones , insomnio, cuestionamientos, pérdida de rumbo, tristeza profunda. De esas grandes tristezas, de esas que uno tiene la certeza de que con mayor o menor presencia, te van a acompañar siempre.

Augusto, (Achu) era el generador, sin quererlo por supuesto, de tamaña revolución familiar, en ese momento con sus 4 años, su super nombre de emperador y su enorme etiqueta recién estrenada: TEA.

Todo era un gran desorden, un terreno desconocido adonde toda propuesta nos parecía la correcta y a los 2 minutos ya no estábamos tan seguros… ¿será la fono indicada? ¿Alcanzará con 2 terapeutas? ¿Será habitual que sean más? ¿Alguien más estará pasando por ésto? ¿Como será el futuro de mi bebé?

Cargué sola con todas estas incógnitas y miedos durante casi un año, o quizás un poco más, no me acuerdo. Si me acuerdo perfecto que un día comencé  a participar del grupo de mamas y abuelas de Brincar x un autismo feliz. Y pude por fin salir de la nebulosa y hacer algo concreto. En nuestra vida, fue un momento bisagra, con el debido impacto positivo en Achu. El panorama se empezaba a aclarar, no éramos los únicos.

  Brincar es un motor constante de contención y propuestas, de información confiable , de talleres para padres y de talleres para niños. Es como una gran familia que te cobija en el peor momento y comparte con empatía los logros y avances.

  Achu participó del taller de música y del taller de arte todo año pasado, que disfrutó muchísimo.

Desde que comenzó este nuevo recorrido en nuestras vidas, no existe situación adversa, en la que Brincar y toda su gente amorosa no nos tienda su mano alivianando la carga.

Brincar es un abanico que al abrirse te muestra al mundo TEA en todas sus potencialidades, te da las herramientas para ayudar en cada contingencia, te da la entereza para transitar los momentos complejos, te da la información para que puedas buscar lo mejor para tu hijo, te da el afecto, la empatía y el espacio para festejos y desahogos, te da amigos entrañables…..    Graciasssss totales!!!  Y muy felices 10 años!!!!!

Vanina Wallach, orgullosa mamá de Achu de 8 años.