Patricia es kinesiologa. Le gusta escuchar música, leer, salir a caminar y disfrutar de los días en familia. Desde que sus hijos eran pequeños siempre soñó con que fueran unidos y disfrutaran juntos de las cosas simples de la vida. Hoy nos comparte esta reflexión sobre Lucas, su hijo de 20 años, con autismo

Soy Patricia, la mama de Lucas, que tiene 20 años. El  tiene autismo no verbal y discapacidad intelectual. A lo largo de  todos estos años ha enfrentado y superado gran número de dificultades y desarrollado muchas capacidades,  hoy nos encontramos con nuevos desafíos que implican lograr la independencia para su vida adulta.

Estamos en este camino de definir en que consiste la independencia para Lucas, se que no podemos entender esa independencia como “poder solo”, sino más bien como “poder con los apoyos necesarios” pero en definitiva todos necesitamos apoyos en nuestra vida para un montón de situaciones y decisiones. Es desde ahí que construiremos el futuro como hemos construido hasta hoy.

Si alguien me pregunta por sus capacidades, les diría que es capaz de sacarme una sonrisa cada vez que me mira, que es capaz de sonreír de felicidad cada vez que va a alguna de las actividades que le gustan, que es capaz de estar muy atento cada vez que le enseñan algo que le interesa, de intentar una y mil veces aquello que desea lograr, de colaborar cada vez que le pedimos algo.

Que logra disfrutar de las cosas sencillas de la vida como escuchar buena música, caminar con quien lo invite, bailar con sus hermanas una tarde entera, pasear en auto  con su papa sin tener un  rumbo definido, hamacarse hasta el cansancio, ir a la pileta y reírse a carcajadas aún abajo del agua, disfrutar de cocinar los domingos al mediodía, colaborar cuando preparamos juegos para cole, en definitiva  el es capaz de ser feliz.

Todas estas capacidades y muchas otras son las que son las bases para construir su independencia y le permitirán desarrollarse plenamente, a lo largo de estos años intentaremos, probaremos, seguramente nos equivocaremos juntos, caeremos y nos volveremos a levantar,  pero seguro que vamos a encontrar el camino que nos lleve a esa independencia con apoyos.

La vida adulta lo desafía como a cualquier otro joven, tomar decisiones  y encontrar el camino nunca es fácil, también el autismo lo desafía, pero como tantas veces lograremos superar juntos  esos desafíos, ya que les haremos frente con la misma esperanza, fuerza y amor como desde el primer día, estamos seguros que él será feliz como lo es hoy.

En este camino por suerte no estamos solos,  vamos junto a la familia, los amigos, los terapeutas que lo conocen desde siempre y otros que se van sumando hoy para esta nueva etapa. También caminamos con otras familias de jóvenes, Brincar nos ha brindado un espacio muy necesario donde reunirnos, acompañarnos y pensar juntos el futuro de nuestros hijos.

Patricia Orea, mamá de Lucas